Inmersos en la era digital

Recuerdo aquellos días en los que me enamoré del olor de las páginas de un libro que tenía bastante tiempo olvidado entre estantes de una impresionante biblioteca. Recuerdo el énfasis que agregaba a mi tono de voz cuando leía poemas y líneas de talentosos escritores. Tampoco olvido la pasión con la que recomendaba un libro o platicaba alguna parte previa al clímax de una historia digna de un Pulitzer. Así me formé, leyendo autores con ganas de sobra para escribir hasta que la tinta dejara de correr.

Un día un profesor de la carrera de periodismo nos contaba su cobertura en la guerra donde como en cualquier acontecimiento bélico se respiraba honor, pasión y nacionalismo. No odiaba la era digital, nací inmersa en ella y mis contemporáneos lo hicieron también, pero una parte de mí se empeñaba en reavivar la necesidad por conservar el buen hábito de la lectura de calidad… hasta que mi camino se cruzó con este profesor que nos abrió los ojos diciendo: tienen un nuevo reto frente a ustedes, están empezando a recorrer el camino del periodismo con amplias oportunidades en el terreno digital.

Tras mi primer experiencia laboral confirmé que escribir en medios impresos nos negaba la oportunidad de corregir algún error de último minuto, pues una vez publicado solo la fe de erratas nos salvaba y eso… sí en los días posteriores éramos capaces de notarlo.

Desde que leo notas, artículos o cualquier post he notado que hay quienes lo hacen con el menor detalle, cuidado y peor aún -con una escasez notable de investigación-. Ahí se abrió para mí la oportunidad de mejorar los contenidos digitales, y dejar de desprestigiarlos solo porque estarán en el timeline del lector durante pocos minutos. Ahí comprendí que en la actualidad cualquier negocio debe tener un perfil de redes sociales curado, pensado específicamente para su público y con el compromiso constante de ofrecer textos de calidad, con la obligación que esto conlleva que es: ser éticos y profesionales, responsables de que lo que sea que digamos impactará en la memoria de muchas personas. Así concluyo que el cliente debe comprender como primer paso a la negociación, que la alimentación de sus cuentas debe realizarse por cabezas expertas, con dominio en el tema, con respeto a la audiencia pero sobre todo con la camiseta puesta. No se trata de llenarse la cartera de clientes sino de proyectos afines, donde el producto que se expone potencialice la creatividad de quien lo comunica.

Ahí está el pilar de una longeva relación pero sobre todo la llave a la confianza que permita la satisfacción y gratitud de ambas partes.

2. becca-tapert-
2. becca-tapert-

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